Durante Fintech Summit Americas 2026 y Token Americas 2026, especialistas de Banco Azteca, Banorte, Scotiabank México, Actinver, Google y Coinscrap Finance coincidieron en que la IA podrá recomendar y ejecutar más tareas, mientras las decisiones financieras relevantes seguirán bajo control de las personas.

El siguiente paso será definir hasta dónde podrá llegar esa autonomía: ¿veremos agentes capaces de anticipar un crédito, una inversión o una necesidad financiera sin terminar decidiendo por las personas?

La inteligencia artificial (IA) ya no solo responde preguntas o analiza información, también puede ejecutar operaciones que antes requerían intervención humana. El límite está cuando pasa de ejecutar a decidir sobre el dinero de las personas.

Hoy es posible interpretar necesidades y automatizar procesos. Sin embargo, especialistas del sector financiero coinciden en que las decisiones de mayor impacto patrimonial todavía requieren supervisión humana.

Esta conversación reunió a representantes de Coinscrap Finance, Scotiabank México, Actinver, Google, Banco Azteca y Banorte en los paneles La era de la hiperpersonalización: IA, datos y decisiones en tiempo real y El auge de los agentes de IA: del asistente al decisor financiero, realizados durante Fintech Summit Americas 2026 y Token Americas 2026.

De ofrecer productos a anticipar necesidades

Hasta ahora, buena parte del impacto de la IA en el sector se ha concentrado en aumentar la productividad, agilizar procesos y reducir costos. El siguiente paso será convertir esas capacidades en ingresos mediante servicios hiperpersonalizados.

“La oportunidad está en aprovechar la información disponible para entender mejor las necesidades financieras de una persona y disminuir la distancia entre lo que necesita y lo que la institución le ofrece” señaló Diego Romero Tuccio, de Coinscrap Finance.

Por su parte, Guillermo García Vivanco, de Actinver, explicó que “la expectativa es llegar a una personalización capaz de ofrecer a cada persona lo que necesita y en el momento en que lo necesite, sin que él mismo sepa que lo necesita”. Esta capacidad podría dejar de ser un diferenciador para convertirse gradualmente en una expectativa básica de los usuarios.

Pero la promesa no depende sólo de incorporar modelos más avanzados. Uno de los principales obstáculos está dentro de las propias instituciones y es convertir grandes volúmenes de información dispersa en datos estructurados que puedan utilizarse de forma segura.

Durante el panel, los especialistas señalaron que parte de la información financiera permanece distribuida entre diferentes áreas y sistemas, lo que dificulta utilizarla de manera integrada. Para que los agentes puedan operar sobre ella, será necesario ordenar los datos y establecer cómo se relacionan con los procesos y sistemas internos.

Ese mayor conocimiento también eleva otra discusión: qué información puede utilizar una institución, para qué y bajo qué condiciones. Matías Núñez, de Scotiabank México, planteó que la personalización debe distinguirse de una invasión a la privacidad y que el uso de la información debe mantener al usuario en control sobre cómo se aprovechan sus datos.

La última palabra no se automatiza

El problema es cuando los agentes dejan de limitarse a recomendar y adquieren capacidad para actuar.

Edgar Torres, de Google, explicó que esta nueva generación de sistemas puede interpretar intenciones, analizar múltiples fuentes de información y ejecutar acciones, lo que marca una diferencia frente al chatbot tradicional que se limita a responder preguntas. Pero automatizar una operación no equivale a delegar una decisión financiera.

De modo que pagos y otros procesos cotidianos pueden avanzar hacia esquemas con poca o ninguna intervención humana una vez que existan reglas y modelos suficientemente probados. En cambio, las decisiones patrimoniales que una persona toma pocas veces en su vida requieren un grado distinto de acompañamiento.

Jorge Alfonso Pérez Cuervo, de Banorte, la confianza deberá construirse gradualmente y acompañarse de controles y revisión humana. A medida que los sistemas demuestren su capacidad, podrán recibir más responsabilidades, pero las decisiones relevantes seguirán requiriendo supervisión.

Mentiras que Alexander Guerra Perales, de Banco Azteca, coincidió en que la IA puede ofrecer opciones y recomendaciones a partir del comportamiento y contexto financiero de cada persona, pero sostuvo que la decisión final debe mantenerse en sus manos. “En el momento en que el cliente sienta que no tiene el control se pone en riesgo la confianza en la herramienta”, concluye.